Wednesday, March 31, 2010





Con respecto al primero de los temas, creo que el daño que se ha hecho con una mayor publicidad por TV de los casos de pedofilia, tanto en nuestro país y en el resto del planeta son bastante considerables.

Todos estamos de acuerdo que este ataque a los niños y niñas pequeños es un delito de extrema gravedad.

Pero, esto no es nuevo, durante toda la historia de la Humanidad ha existido y seguirá existiendo pues las causas siguen vigentes en el tapete diario de nuestras vidas. Incluso en algunos hitos del desarrollo humano, romanos y griegos, la pedofilia era aceptada dentro de ciertos parámetros (próximamente publicaré una breve investigación sobre el tema en cuestión). Inserto aquí un trozo de un articulo cuya fuente es www.monografías.com y que me parece muy interesante darlo a conocer:

“En nuestra sociedad de hoy, uno de los problemas que se está convirtiendo en objeto de análisis para las autoridades se encuentra en el campo de la sexología, que va íntimamente ligada al campo de la salud mental, llevándonos a preguntas como ¿Qué es lo normal en el comportamiento sexual y qué es lo anormal?, ¿Hasta qué punto se torna peligroso el comportamiento sexual en un individuo, que lo lleve a alterar el orden establecido e ir en contra de los preceptos morales imperantes en esa época?

Hay en el mundo muchas personas acostumbradas a estigmatizar cualquier actividad sexual que se desvía de su propio método, ¿será aberrante o pervertido?, no obstante, en el curso de la historia humana, las prácticas sexuales y la ética concerniente a las mismas han variado ampliamente en las diferentes culturas. Así vemos que lo que es normal en una cultura puede ser anormal en otra, aunque el comportamiento sexual raro no es equivalente a perversión simplemente debido a que está fuera de lo ordinario para una cultura determinada.
Entonces, ¿cuál es la línea que separa el campo de lo legal de lo ilegal?

Muchos términos son empleados para describir el comportamiento sexual que difiere de lo normal y altera el orden legal establecido, convirtiéndose en objeto de estudio del derecho penal en conjunto con la criminología, entre las que encontramos a LAS DESVIACIONES O PARAFILIAS, que se caracterizan por una activación sexual ante objetos o situaciones que no forman parte de las pautas habituales de los demás y que puede interferir con la capacidad para una actividad sexual recíproca y afectiva.

Entre las Desviaciones o Parafilias encontramos muchas variaciones, entre las que tenemos Exhibicionismo, Fetichismo, Frotteurismo, Masoquismo Sexual, Sadismo Sexual, Fetichismo Transvestista, Voyeurismo, Pedofilia o Pederastía y el Proxenetismo, analizaremos sus implicaciones sociales y legales” en especial estos 2 últimos, los que a mi juicio han perjudicado muy fuerte la relación afectiva de los adultos con los pequeños, sean familiares o no. Sobretodo conociendo el pensar de la mayoría de los chilenos que muchas veces actúan sobredimensionando sus reacciones frente a una acción que consideran que atenta contra el orden legal, social, religioso y sicológico de la sociedad.

Un ejemplo es la delincuencia y el otro la pedofilia. Hemos visto en la TV que algunos lanzas han sido “detenidos” por un grupo de personas y la reacción inmediata es atacarlos con una violencia que se transforma en delito, es decir, tomando la justicia en sus manos. Y la justicia no nos corresponde a nosotros sino esta corresponde a los encargados del orden y la ley, las policías, porque ese es el orden que nos hemos dado como sociedad.

Es cierto que la justicia en nuestro país es criticable por su desidia frente al delito, pero ello no nos da derecho a hacernos justicia por nuestras manos.

En el caso de la pedofilia, hoy “vemos pedofilos en todas partes” (que los hay, los hay) pero cuando los pequeños necesitan más del afecto de los adultos para su desarrollo personal da hasta temor demostrarles cariño y respeto. Antes me acuerdo, que mi padre, que nos amaba a mí y a mi hermana, cuando nos castigaba y nos mandaba a acostarnos nos daba una palmada suave en el trasero y nos miraba con una cara de ternura y firmeza y nos decía “ya carajillos acostarse porque están castigados”. Sabíamos que habíamos cometido una falta pero su castigo nos hacia reflexionar y aprendíamos de él.

Hoy te quedan mirando los adultos con una cara de reprobación evidente y los niños pidiendo comprensión y cariño que nunca llegan porque los padres están muy ocupados “ganando dinero”. Los mismos abuelos ya no son los de antes, hoy son más prácticos.

Creo, que debemos analizar como sociedad que estamos entregando a futuro: seres humanos plenos aportando comprensión y amor al otro o queremos “robots” fríos e insensibles dedicados solo a ganar dinero y poder, anteponiendo el “YO” antes todo y todos.
Me quedo con las premisas que aprendí cuando fui joven “haga el amor y no la guerra”, “respeta a tu prójimo más que ti mismo”, “tu familia es tu refugio”.

Debemos hacernos una autocrítica frente a los problemas de convivencia en que estamos insertos. La vida es tan hermosa y tiene tantos desafíos y peligros y nos desgastamos en peleas sin sentido lógico. Eduquemos a nuestros hijos, los míos y los tuyos, en un medio de amor y paz, aunque nos cueste un esfuerzo extraordinario.

Hoy no tenemos que entregar conocimientos a los jóvenes, pues estos están en la escuela y en Internet, debemos entregarles experiencias de vida, que aún no siendo transferibles sirven para enrielar nuestra existencia.


Publicado por Hugo Pinaud Rojas en 2/15/2010 1 comentarios Enlaces a esta entrada

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